En estos días que he estado trabajando en varias composiciones, me llega a la mente un recuerdo de cuando era estudiante en Nueva York. Es que estaba analizando por que en muchos de mis cuadros aparecen seres o personas solitarias que a veces ni interactúan entre sí. Eso me llevó a recordar lo que hizo un profesor de pintura, que ahora mismo me encantaría recordar su nombre, cuando al ver mi trabajo me sacó de la clase y se fue conmigo caminando hasta la Biblioteca. Recuerdo haber llegado bajo un frío infernal de febrero sin siquiera ponerme el abrigo, ya que no sabía a donde me llevaba este hombre que prácticamente acababa de conocer. Una vez llegamos, el buscó 4 o 5 libros, sacó su tarjeta de membresía y me entregó los libros para que los estudiara. Cuando los vi, todos se trataban de un artista llamado Balthus, el cual yo nunca había oído. En ese momento el profesor me dice muy pausadamente, ya que sabía de mis limitaciones con el idioma, que cuando vio mis trabajos pensó que yo iba por la misma línea que Balthus, por que muchas de sus composiciones mostraban escenas de personas con las que nadie interactuaba y se veían todos solitarios. También me dijo que en esos días había una exhibición de Balthus en el Museo Metropolitano y quería que yo fuera.
Para mí fue un aliciente ver que ese profesor se ocupara de mí en aquel momento. En esos días yo venía con la frustración de otro profesor que me había pedido que no le atrasara su clase si yo no entendía bien el inglés, o sea, “ráscatelas” como puedas y no molestes. De todas maneras, fui al Museo y ví las obras que hoy aparecen en mi recuerdo gracias a ese ser generoso que me hizo sentir que le importaba. Aquí les presento un par de obras de Balthus mientras yo sigo acá pintando y preguntándome el por que de estos personajes solitarios.

Obra 2 – The passage of Commerce Saint-Andre – Balthus 1954
Obra 3 – Children – Balthus 1937
 
Obra 1 (arriba) – The street – Balthus 1933>

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-Pablo Montes